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INCONTINENCIA URINARIA: UN PROBLEMA QUE TIENE SOLUCIÓN

La incontinencia urinaria, en sus distintas manifestaciones, es un trastorno que afecta a 1 de cada 2 mujeres en la edad adulta. Acompañando los cambios culturales, la ciencia médica desarrolló técnicas que permiten tratar esta patología, devolviéndole a muchas mujeres la posibilidad de continuar desarrollando sus actividades, sin restricciones y a cualquier edad. El Centro Médico Vitus no es la excepción, por eso compartimos una nueva historia que tiene como protagonista a una de nuestras pacientes. 

En distintas épocas, los cambios culturales motivaron a la ciencia médica a revisar sus enfoques y buscar soluciones a patologías que durante mucho tiempo no se consideraban dentro de las que requerían un tratamiento preciso. Un ejemplo de esto se dió a partir de los cambios de hábitos en la vida de las mujeres que, de manera creciente, adquirieron protagonismo y asumieron nuevos roles en distintas esferas de la vida social. Algunos signos de estos nuevos tiempos son su mayor inserción en el mundo laboral, su participación en actividades fuera del ámbito familiar y el interés por el cuidado de su salud, en paralelo con el aumento de la expectativa de vida de la población en general.

Por ello, un trastorno como la incontinencia urinaria, que desde siempre ha tenido una alta prevalencia entre las mujeres (se estima que en 1 de cada 2 de ellas se manifiesta en diversos grados durante la menopausia), actualmente no sólo cuenta con posibilidades de tratamiento eficaz, sino que además se lo recomienda por el impacto positivo que tiene a nivel físico y mental. 

Bajo el nombre de Incontinencia Urinaria se define a toda pérdida involuntaria de orina, que puede presentarse bajo distintas formas: incontinencia de urgencia (pérdida involuntaria acompañada o precedida de deseo miccional súbito e intenso), incontinencia de esfuerzo (pérdida que ocurre al toser, caminar o hacer ejercicios), o incontinencia mixta (cuando se presentan componentes de ambas). En general, aparece a partir de los 40 años y va aumentando con el tiempo, predominantemente la de esfuerzo. A partir de los 60 años, tiene mayor incidencia la incontinencia de urgencia. 

Hace aproximadamente dos años, recibimos en los consultorios del servicio de ginecología de Vitus, a una paciente de 53 años, que desde mucho tiempo atrás se veía afectada por este problema. Habiendo realizado consultas médicas previas, pero sin conseguir soluciones, su cotidianeidad se vió alterada: había reducido su actividad física y restringido el contacto con su círculo social. Como consecuencia de esto, padecía de sobrepeso y depresión, por lo que se encontraba en ese momento realizando un tratamiento indicado por profesionales de salud mental. Un dato no menor, en este sentido, es que la incontinencia urinaria se considera una de las causas de la depresión en las mujeres que atraviesan el período de la menopausia.

Luego de realizar el diagnóstico clínico y estudios complementarios, como los de urodinamia (que descartan la presencia de otras patologías vinculadas), le diagnosticaron una incontinencia de esfuerzo y nuestro equipo de profesionales la asesoró sobre la posibilidad de solucionar su afección por medio de un tratamiento quirúrgico de baja complejidad. 

El procedimiento es sencillo: consiste en la colocación de una “cinta” en la porción de la uretra media, que funciona como sostén para que se detenga la pérdida de orina. La técnica de la cirugía, ya se utiliza desde hace casi dos décadas y su alto índice de eficacia está probado a corto y largo plazo. La paciente, ingresó al Centro Médico durante la mañana, luego de realizarse la cirugía cursó el posoperatorio y recibió el alta en horas de la tarde, para continuar su recuperación en el domicilio. 

Actualmente, nos visita para sus controles periódicos y es evidente el cambio que el tratamiento produjo: le permitió recobrar su autonomía y la libertad de retomar sus actividades sin molestias ni preocupaciones. A nivel físico, la recuperación del peso adecuado, trajo grandes beneficios para su salud, disminuyendo los factores de riesgo asociados. Ella refiere que “es otra persona”, nosotros agregamos que hoy es una mujer disfrutando de una vida plena y saludable. 

La incontinencia urinaria se considera una de las causas de la depresión en las mujeres que atraviesan la menopausia. Una simple intervención puede devolverle las ganas de vivir.
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