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El cuidado de la piel ante el sol

La parte más sensible y más extensa del cuerpo es la piel, y con la llegada del verano, la debemos cuidar mucho más, ya que el sol y el calor pueden afectarla de diferentes formas y hasta causar lesiones graves.

Dr. Natalia Sosa / MP. Nº28.007/1 / ME. Nº15.522 / Especialista en Dermatología

La exposición excesiva a los rayos del sol es uno de los factores de riesgo más nocivos para nuestra piel tanto en esta época como durante todo el año. Con el paso del tiempo el sol ha incrementado sus efectos dañinos y debido a que la capa de ozono cada vez se debilita más, nos encontramos expuestos a estas permanentes radiaciones solares que resultan muy nocivas.

De la radiación ultravioleta el 95% son rayos UVA y el 5% son UVB, por lo que los rayos UVA alcanzan totalmente la superficie terrestre y llegan a la piel generando el bronceado inmediato, pero también manchas, arrugas y envejecimiento prematuro; mientras que en el caso de los UVB, el daño es más grave porque afectan la parte exterior de la piel causando enrojecimiento, quemaduras, ardor y dolor.

Por ello, hoy es tan importante consultar a un médico especialista en el tema, para que nos recomiende la protección adecuada para nuestro tipo de piel y nos indique formas de prevención a fin de evitar manchas, quemaduras, arrugas y lesiones que puedan originar cáncer de piel.

Teniendo en cuenta que el daño solar es acumulativo, comenzar a cuidar nuestra piel desde que somos niños es fundamental para evitar todo ello. Por esto, aconsejamos no exponerse entre las 10:00 am y las 16:00 pm, teniendo especial cuidado con los niños pequeños —principalmente con los menores de hasta 1 año— y los adultos mayores. Otra sugerencia es aplicar protección media alta —a partir de un factor 40— para salir a caminar, practicar deportes o trabajar al aire libre. La aplicación del producto debe realizarse antes de exponerse al sol y repetirse cada dos o tres horas, realizándolo aún más si transpiramos o nos sumergimos en una pileta, también se aconseja el uso de sombreros y gafas de sol con protección UVB y UVA. Así como es muy recomendable para actividades acuáticas el uso de remeras con protección UV.

Es fundamental tomar mucho líquido y, extender los cuidados luego de la exposición; utilizando cremas hidratantes y post solares.

Ante esto y ante cualquier mancha o lesión nueva en nuestra piel, es importante consultar a un médico dermatólogo ya que gran parte de las lesiones y dolencias pueden curarse y/o evitarse si se realiza un tratamiento preventivo, un diagnóstico temprano y un chequeo de la salud de la piel todos los años.

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