VOLVER

NOVEDADES

DONACIÓN DE ÓRGANOS

La donación de órganos es un acto voluntario, solidario, y quizás el de máximo altruismo en pos del bienestar de otra persona, aunque no la conozcamos. Es también la máxima expresión de generosidad que podemos tener, ya que al donar nuestros órganos podemos contribuir a salvar hasta 7 vidas.

Dr. Martín Maraschio| Especialista en Cirugía General | M.P: 24395/3 | M.E: 10696

La donación de órganos es un acto voluntario, solidario, y quizás el de máximo altruismo en pos del bienestar de otra persona, aunque no la conozcamos. Es también la máxima expresión de generosidad que podemos tener, ya que al donar nuestros órganos podemos contribuir a salvar hasta 7 vidas. Si bien cuando nos referimos a donación de órganos hablamos de donar vida, es importante recalcar que lo que estamos haciendo es dar de alguna manera continuidad a nuestra propia vida en otra persona, muchas veces, en

medio de la angustia o la incertidumbre ante la noticia del fallecimiento de un ser querido, los médicos nos preguntan si sabemos si había expresado en vida su voluntad de donar o no sus órganos, poniendo sobre nuestros hombros el peso de hablar por ella o él. En medio de un gran dolor, muchas veces no podemos decidir, o nos inclinamos por denegar la donación, creyendo que de esta manera “protegemos” a nuestro ser querido de ser sometido a una intervención que desconocemos. También nos cuestionamos si esta práctica no estará en contra de nuestras creencias religiosas y vienen a nuestra mente muchos otros “mitos” alrededor de la donación (o de la muerte).

Por estos motivos es preciso esclarecer la información que rodea a este tema. En principio, entender que el concepto de muerte cerebral es indiscutido desde el punto de vista
médico, aceptado por distintas religiones —como el catolicismo, judaísmo e islamismo, entre otras— como el fin de la vida. Cuando se habla de la muerte cerebral, se hace
referencia a que no hay ninguna posibilidad terapéutica, ni recuperación posible. Y aquí surge uno de los motivos que más desconfianza genera: ¿cómo se corrobora la muerte cerebral? En referencia a esta duda común, cabe aclarar que los protocolos de diagnóstico de muerte cerebral son muy rígidos y estrictos, chequeando a través de
diferentes métodos la ausencia de actividad cerebral, a lo largo de un período de tiempo más que razonable. Existen pruebas y signos clínicos diversos como la ausencia de
algunos reflejos, pero además se realiza una ratificación objetiva de la completa ausencia de actividad cerebral a través de la medición de su actividad eléctrica con
aparatos de electroencefalografía muy sensibles, durante un determinado tiempo y en más de una ocasión y ésta debe estar absolutamente ausente. Porque la más mínima presencia de actividad cerebral invalida el diagnóstico, el cual debe estar certificado por un neurólogo y verificado por médicos designados por el INCUCAI. En este punto, es importante destacar que el equipo médico a cargo de estos procedimientos trabaja con la seriedad, la honestidad y el profesionalismo que los mismos ameritan. Creo también interesante dedicar algunas líneas a la recientemente aprobada Ley de Trasplante de Órganos,Tejidos y Células, conocida como “Ley Justina”. Éstadispone que todos los mayores de 18 años somos donantes obligados de órganos, excepto que expresamente nos hayamos manifestado en contra (por escrito, en nuestro DNI o licencia de conducir, o ante escribano). Es preciso aclarar que ésta es una variante de una ley que ya tiene más de 10 años en Argentina, que habla de que todos somos “presuntamente” donantes, excepto que nos hayamos manifestado contrariamente a esto en vida. Todos nos esperanzamos con que, cuando fuera sancionada esta primera Ley Nº 26.066, que introdujo una modificación en la Ley de Trasplantes (Nº 24.193), la donación de órganos iba a irse por las nubes. Pero no fue así, porque los familiares en su mayoría, expresaban que el “presunto donante”, aunque no lo había dejado por escrito, había argumentado en vida su negativa; quedando en sus manos la toma de la decisión final. Por eso es importantísimo hablar abiertamente con nuestros familiares inmediatos acerca de nuestra postura sobre la donación de órganos, para que ellos tengan clara nuestra voluntad sobre este importante tema a la hora de tomar la decisión final de si donar o no nuestros órganos.

Si bien la ley “Justina” ha tenido un gran impacto mediático—sobre todo por la difusión del caso que motivó su tratamiento y posterior aprobación—quienes estamos en contacto directo con este tema, no tenemos demasiada esperanza en que mejore la situación, aunque desearíamos profundamente que así sea.

El tema de la donación de órganos requiere de políticas de salud pública bien claras, dotando al sistema de salud de infraestructura y de recursos humanos especializados, además de capacitación—fundamentalmente para los médicos— junto a información destinada al público en general. Todo esto, debe darse en paralelo a la actual
normativa, a largo plazo y en forma sostenida, trabajando arduamente sin interrupción en este sentido.


Para concluir, podemos dar a conocer algunos números y reflexionar sobre ellos: hay más de 10.000 personas en lista de espera para el trasplante de algún órgano o tejido. Se
calcula que aproximadamente, un tercio de ellas morirán durante esta espera.

Por todo esto los invitamos a reflexionar. Al vernos en la situación de autorizar la donación de los órganos de un ser querido, deberíamos intentar ponernos en el lugar del otro, ser empáticos con el dolor de alguien que requiere desesperadamente un órgano, por ser esa su única esperanza de vida, aún sin saber de quién se trata. Porque en un futuro podríamos ser nosotros, o un ser querido, quien podría estar del otro lado, del que espera que alguien, desinteresada y generosamente, le tienda una mano y lo
ayude así a seguir con vida.

 

VOLVER

TRAVESÍA SALUDABLE

CONSEJOS Y TEST DE SALUD

VER +
MI TURNO
ONLINE
CHAT ONLINE